Como buenos montañeros posamos bajo nuestro patrón antes de comenzar
la ruta en la plataforma del Nogal del Barranco.
El principio de la ruta discurre por el pinar que puebla el fondo
del valle, pero enseguida empiezan a escasear.
Luego solo quedan el cantueso y el enebro por unas laderas cada vez más
desnudas de vegetación.
Tras dos horas de camino remontando el valle llegamos a un punto en
que el sendero cruza el río, nosotros de frente como nuestro patrón.
Esta vieja senda remonta una fuerte pendiente denominada “La
Apretura”, no nos dimos casi ni cuenta porque, pero la gente se paraba cada
poco a coger aire.
En otra media hora estábamos de frente a nuestro objetivo, sólo que
trescientos metros por debajo. Aprovechamos para comer el bocadillo y reponer fuerzas para lo que queda.
Que la canal del Galayo era la que salía justo enfrente del refugio
Victory lo teníamos claro, así que nos ponemos de nuevo en camino.
Más arriba la canal se divide y teníamos claro que teníamos que
coger la de la izquierda.
Y que no era complicada, apenas algunos pasos de grado I. Por las
caras ya se puede deducir que se veía otra cosa.
La canal que nosotros veíamos a la izquierda se va complicando en
grado… Justo detrás nuestro se adivina un paso poco claro que es el bueno,
estaba más a la izquierda, pero no es muy evidente y nos le pasamos.
Llegamos a un punto en el que la dificultad superaba a bastante
gente del grupo y decidimos descender para buscar el paso bueno.
Alguno aprovechó para practicar en el terreno lo aprendido en las
practicas sobre seguridad en la montaña.
Una vez todos abajo y sin saber cuál había sido nuestro error,
decidimos subir por la canal de la derecha.
Otra vez todos a resquilar, esta subida es mejor, parecida en
dificultad a la que nos pasamos, sólo que das un poco más vuelta.
Una vez en el collado se pierde un poco de altura para rodear en dirección
a la pared del Gran Galayo, cuando llegas a su base ya sólo queda subir.
Miramos con envidia a los que suben por el torreón.
Mientras disfrutamos plenamente de nuestra subida.
Alcanzamos primero la cumbre izquierda según subimos que es un poco
más baja que la derecha, pero tan importante.
La sección femenina del grupo posa orgullosa.
Mientras nos disponemos a coronar la cumbre principal.
Para inmortalizar el momento.
Luego descendimos con cuidado por el mismo sitio que subimos.
Los primeros que descienden van cogiendo sitio para comer, sin casco,
mientras otros bajamos por encima, no sé yo las notas de seguridad… jajaja.
Ya todos juntos a por lo importante, aunque alguno no espera por si
hay que repartir.
El descenso lo hacemos por donde teníamos que haber subido para
aprender donde nos salimos de la ruta.
Mientras nosotros descendemos, en la cima del Torreón el primero de cordada
asegura a su compañero.
Es una bajada impresionante, pero de bonita.
Una vez abajo nos dirigimos al refugio Victory.
Y echamos una mirada a nuestra cumbre.
Para el descenso escogemos el camino que antes descartamos.
Un camino bien trabajado que haciendo zetas nos llevará hasta el río. Luego ya desandamos lo subido por la mañana.
En el Nogal del Barranco había fiesta para celebrar el éxito de la expedición.
Las pastas que no nos comimos en el desayuno por culpa de una empanada de
manzana, chorizo y queso que trajo Pedro y dos botellas de “clarete” del “Vendimiario
de Mucientes”
Un brindis para hermanar el Gran Galayo con la cosecha 2015 de
Mucientes. Y Cesar sin venir…
Claro que esta fiesta era extraordinaria. No pensábamos perdonar la
de todas las salidas, esta en Arenas de San Pedro y como dios manda.
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