Las previsiones no eran muy buenas, pero las ganas eran
muchas y siempre puede el quiero… Nos juntamos un gran grupo para desafiar a
los elementos. Habíamos quedado el año pasado y no podíamos faltar.
Como la nieve está muy arriba pudimos salir desde el Golobar,
lo que nos quitó una caminata, así que nada más salir ya estábamos ganando
altura y dejando la niebla más densa en el fondo del valle.
Alguno llevaba tracción extra, vaya pareja más chula, madre
e hijo.
La nieve estaba dura, pero con la nueva que había caído nos
permitía subir cómodos.
Cerca del Sestil las rampas y la gran cantidad de nieve nos empezaron
a complicar la subida.
Así que decidimos entrar en boxes a cambiar de neumáticos.
Ya todos con raquetas o crampones seguimos la macha hasta la
arista del Sestil alto.
La niebla seguía empeñada en no dejarnos ver mucho.
Pero siempre encontramos cosas que nos alegran la vista y
nos animan.
Estaba claro que con niebla, con lluvia, con nieve, el sol
no iba a querer perderse la VIII Jornada y tenía que aparecer.
Aún con niebla, coronamos el Valdecebollas, pero sabíamos
que era cuestión de poco tiempo.
Comimos algo y nos hicimos la foto del grupo que no fuimos a las cascadas de hielo.
El sol salió solo para nosotros, quería regalarnos algún
momento inolvidable.
El hielo en los postes nos indicaba que siguiéramos hacia el
Cueto Comunales.
Y no le llevamos la contraria, todos estábamos deseando
disfrutar del sol.
Empezamos con mucha moral y la recompensa fue una mañana de
lujo.
El paisaje nos provocaba para que jugásemos con él y no nos
resistimos.
La niebla y el viento nos regalaron momentos mágicos.
Caminar por estas lomas es como un sueño.
El paisaje estaba para comérselo con el azúcar nuevo que
había caído.
Era inevitable pararse a contemplar la evolución de las nubes
tapando y destapando cumbres.
Dejando ver a veces la Castilla llana bajo el manto de
nubes.
Y así entre sueños llegamos al Cueto Comunales.
Donde nos reciben las trincheras desde las que el Ejército
Republicano defendió su Libertad.
Desde la cima contemplamos Peña Tejedo, el chozo de las
Traviesas, La Verdiana, la peña del Sol, la peña del Gato… La Pernía a vista de
pájaro.
Daba pena marcharse, pero teníamos a otro grupo por ahí y
había ganas de volverse a juntar para compartir experiencias.
Bajando del Valdecebollas podemos ver el embalse de Arija y
para los que saben mirar, en el cordal del fondo se distingue el Castro
Valnera.
A las ocho en Barruelo esperábamos de todo menos un día
maravilloso, pero hemos apostado y nos ha salido genial.
Le dimos la espalda al Valdecebollas.
Y nos dejamos caer desde el Collado Sestil hacia el Golobar.
En la Collada nos esperaban muchos y buenos amigos para
celebrar el encuentro un año más en esta tierra tan querida, tan acogedora.
Otro año más la Federación y la Escalerilla han hecho posible
este encuentro deportivo en el que como siempre, lo principal es la convivencia.
Otro año más en el que la sensación que te llevas es la de
yo quiero volver…
Fantástico reportaje y preciosa jornada. El Valdecebollas lo tenemos pendiente aunque espero que sea por poco tiempo y viendo vuestra andanza todavía entran mas ganas.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo amigo (Susi y Pedro)