Lo mejor de irse haciendo mayor es que la vida te da la oportunidad
de disfrutar del tiempo como cuando eras joven, pero ya no vas sólo a subir
montañas, que también, ahora procuro empaparme de todo lo que la rodea y
disfrutar del atardecer en Cardaño de Abajo.
Cenar mientras sale la luna, esa primera luna llena de
primavera, que tantas cosas ha marcado en nuestra historia y verla mirarse en
el espejo del lavadero de Cardaño de Arriba.
Salir muy temprano por la mañana y ver que me está esperando
para que la retrate con el burro que ha pasado la noche con ella.