Otra vez cargamos con las raquetas porque iba a nevar mucho, pero las dimos otro paseo, poca nieve para que valga la pena ponérselas.
Otra vez cargamos con las raquetas porque iba a nevar mucho, pero las dimos otro paseo, poca nieve para que valga la pena ponérselas.
Salimos de Cardaño de Arriba por la carretera y a unos trescientos metros cogimos el camino a nuestra derecha hacia el valle de Arrilla. El día era espectacular.
Según vamos ganando altura emerge el Espigüete sobre el horizonte llenándolo de la luz que ciega a los montañeros.
Las previsiones no eran buenas, aun así cinco valientes nos dimos cita en el puerto de Vegarada para intentar recorrer el cordal desde las Peñas del Faro hasta La Morala.
La temperatura era la que se esperaba -8º pero la belleza de estos valles compensaba con creces el frío en la cara, el resto lo compensamos con un ritmo fuerte de subida.
Es mi segundo intento del cordal de Aguasalio, el año pasado era primavera, pero la niebla y el frío me lo hicieron imposible, hoy el tiempo es esplendido. Salgo de Pino Llano disfrutando de la preciosa vista del corredor Noreste del Espigüete.
Un poco más arriba bajo el cordal de los Altos de la Hoya de Martín Vaquero y La Cerezuela se precipita por la grieta que ha tallado en la roca la cascada de Mazobre.
Salgo de Horcadas en dirección Oeste y de no ser porque está el embalse por medio parecería que voy camino de las Pintas.
No tardando mucho el camino me dirige al Norte y me aproxima hacia los farallones de la arista Oeste del Gilbo.
Nos pusimos en marcha deprisa, necesitábamos calentar las calderas como fuese, no fuimos ni siquiera conscientes del desnivel que en la canal de los Cuayos teníamos que afrontar.
Comenzamos la subida desde el refugio de Braña Vieja por unas laderas bastante tendidas para ir calentando.