Las previsiones no eran buenas y a primera hora tampoco las
condiciones parecían aconsejables, pero la ruta tampoco era peligrosa y las
ganas que teníamos de nieve la hacían irresistible.
Dejamos los coches en el alto de San Glorio y nos encaminamos
hacia el collado de Llesba, de momento vamos por una pista en la que se anda
muy cómodo.













